martes, 5 de febrero de 2019

Antimilitarismo, una cuestión feminista. El falso mito de la paridad en uniforme


En 2019 el militarismo parece no ser un problema muy sugerente para quien se ocupa de paridad de género y reivindicaciones identitarias, pero creo que por el contrario debe serlo para quien lucha desde una perspectiva feminista o transfeminista. Los ejércitos de los estados occidentales son un ejemplo de democracia, al menos de fachada, para quien se interesa por el respeto de los derechos civiles. 

Como dice Ursula von der Leyen, ministra de Defensa alemana, deben ser ejemplos de “tolerancia ante los grupos marginales” y abrirse a “las minorías”. 

Se cuenta que la cúpula de las fuerzas armadas estadounidenses se alinea contra el actual presidente que quiere, sin decirlo, reformar el modelo de ejército anterior a la administración Obama. 

En Alemania, en el Reino Unido y en los Estados Unidos, el cambio de sexo se acepta incluso entre los militares: aunque obviamente no se tienen todavía las mismas oportunidades de los varones blancos, no hay demasiados obstáculos para la promoción, ni para las mujeres ni para las personas transgénero; estás últimas han sido aceptadas solo recientemente, pero su recorrido laboral es bastante similar a cuanto sucede en otros sectores del mundo del trabajo. 

Las fuerzas armadas de los Estados nacionales del mundo occidental han ampliado sus filas siguiendo el desarrollo de la mentalidad, en la dirección de la tolerancia hacia el diferente, porque es patriota, porque se puede certificar como nacionalizado. 

Han sido “superados” –al menos a nivel formal– varios prejuicios presentes en el curso de las guerras: por ejemplo, los primeros regimientos de soldados de color existen ya en la Guerra Civil americana. Durante la Segunda Guerra Mundial, algunas naciones (Reino Unido, Estados Unidos, Unión Soviética) emplearon a mujeres en varios puestos, si bien eran auxiliares. Con Clinton, el prejuicio “superado” fue el de la homosexualidad, aunque sin pasarse (el célebre “don’t ask, don’t tell”) y ahora le llega el turno al mundo LGTB en su conjunto. 

Hay quien sostiene que el ingreso de la mujer en las fuerzas armadas ha contribuido a abatir los estereotipos que están en la base del patriarcado. La inferioridad de la mujer como ser humano incapaz física y moralmente de defenderse y de valerse por sí misma viene superada, dicen, a través de su enrolamiento, que las convierte en soldados eficaces y motivados, debiendo demostrar que pueden resistir tanto o más que los hombres: ¡quién no recuerda a la soldado Jane! 

Quien piensa así desde una perspectiva feminista comete, en mi opinión, una enorme equivocación ante la propia lucha feminista: la equivocación de no ser capaz de pensar en una sociedad basada en mecanismos diferentes respecto a los de la explotación y el dominio del más débil. Si en el imaginario propagandístico es cierto que los militares serían los garantes de la “sagrada democracia”, en la realidad los ejércitos sirven para proteger o conquistar los intereses de unos pocos, intereses políticos y sobre todo económicos, de quienes tienen como único objetivo la explotación de los recursos del planeta, ya se trate de personas o de elementos de la naturaleza. Las fuerzas armadas de los estados nacionales deben poder ser dirigidas y utilizadas para la ocasión por los jefes de gobierno de las diferentes naciones, y esto significa que lo que importa sobre cualquier otra cosa es la obediencia a las órdenes y, por tanto, la estructuración jerárquica, la capacidad de matar a otros seres humanos, la capacidad de establecer una jerarquía que permita estar por encima, dominar. 

Las fuerzas armadas son un instrumento, un servicio: son la espada. Si pienso que mi acción –en el campo de batalla, en una frontera o tras los controles de un arma a distancia, poco importa– tendrá consecuencias reales, dejará morir a personas que emigran en busca de un lugar mejor o destrozará a individuos hechos de carne y hueso como yo, no puedo rendirme a la construcción de un “otro yo” inferior, abyecto, un ser humano con el que no puedo en modo alguno identificarme. Una pena, mi incapacidad de ser eficaz a gran escala. 

Históricamente, las mujeres han sido siempre consideradas terreno a conquistar –como se decía en un tiempo– como las casas, las vacas y los tesoros presentes en territorio enemigo. Las mujeres tenían una cosa por añadidura que se podía tomar en el curso de la guerra: su capacidad reproductiva. Podían, incluso debían, ser violadas. El estupro ha sido y es todavía un arma de guerra, es el medio a través del cual el soldado completa su deber de conquistador, contaminando físicamente, pero sobre todo simbólicamente, la progenie futura de los territorios conquistados, de los territorios en que los varones enemigos se verán obligados a asumir hijos que no son suyos o a repudiar a las mujeres arruinadas para siempre. 

Según esta perspectiva, las mujeres deberán recordar qué significa haber estado en esa condición y serlo todavía en muchas partes del mundo. Las feministas que hablan de deconstrucción desde dentro de la perspectiva patriarcal de las fuerzas armadas a través de la participación en el funcionamiento y en la constitución del ejército no deberían olvidarse nunca de cómo podían fácilmente ser colocadas de nuevo en “su” puesto, no deberían olvidarse nunca de quien precisamente partiendo de una perspectiva feminista buscaba y busca construir un mundo basado en otros sistemas, sistemas que no contemplan el supremacismo sino la horizontalidad, sistemas que no contemplan la definición de una identidad en función de la nacionalidad, sistemas que todavía hay que pensar y definir pero que parten del reconocimiento y no de la distinción o de la destrucción. Por estas razones creo que la lucha contra el militarismo debe ser fundamental desde una perspectiva feminista. Lo es como lo es nuestra capacidad de elaborar relaciones políticas y sociales verdaderamente inclusivas y transparentes según una perspectiva que no es pacífica ni mucho menos pacifista, sino que es antijerárquica, antidogmática, sin fronteras, antirracista, anarquista. 

Argenide 

Publicado en Tierra y Libertad, número 365-366 (diciembre 2018 - enero 2019)

lunes, 14 de enero de 2019

Maruja Lara, miliciana de la Columna Maroto

El 11 de septiembre de 1913 nace en Granada la militante anarcosindicalista Angustias Lara Sanchez, más conocida como Maruja Lara. Con tres años emigró con su familia a Brasil y luego a Argentina, donde su padre militó en la Federación Obrera Regional Argentina (FORA). En enero de 1932 retornó a Granada, donde se afilió a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), militando también en las Juventudes Libertarias. En esta ciudad conoció militantes destacados, como José Zarco Martín y Francisco Maroto del Ojo. Después del golpe militar fascista, en septiembre de 1936 pudo huir de Granada por Tocón, Baza y Guadix, y luchó nominalmente un tiempo como miliciana en la Columna Maroto. A mediados de 1937 se instaló en Valencia e ingresó en el Sindicato de Enfermeras, trabajando en el Hospital Número 1.

En Valencia hizo de tesorera de Mujeres Libres y conoció a numerosas militantes de esta organización como Amelia Torres, Lucía Sánchez Saornil, Suceso Portales, Carmen Pons, Natacha Cabezas, Paquita Domínguez , América Barroso, Pura Pérez, etc. Entabló una fuerte relación de amistad con Isabel Mesa Delgado (Carmen Delgado Palomares). Intervino en el homenaje a la 25 División. Finalizada la guerra, en marzo de 1939, Lara y Mesa subieron a un camión para ser llevadas a Almería y de allí embarcarse a Argelia, pero terminaron en el puerto de Alicante y de allí fueron a parar al campo de concentración franquista de Albatera. Finalmente Maruja Lara pudo huir hacia Almería y Granada.

Posteriormente trabajó un tiempo en una fábrica de caramelos granadina y a finales de 1939 retornó a Valencia. Con su gran amiga Isabel Mesa montaron un quiosco en la capital valenciana, en cuya custodiaban tenían prensa anarquista. En 1942 las dos amigas, junto con otras compañeras libertarias, crearon el colectivo Unión de Mujeres Demócratas (UMD), organización clandestina para ayudar a las personas presas y solidarizarse con sus familias, realizando al mismo tiempo actividades en contra de la dictadura franquista. En 1955 fue detenida por sus actividades. Salvo unos meses en Palma de Mallorca (1940) y en Francia (1960), donde escapó huyendo de la represión, siempre vivió en Valencia. Tras la muerte de Franco, participó activamente en la reconstrucción de la CNT y apoyó la creación de la emisora ​​libre Radio Klara. En 1997 colaboró ​​en la revista anarquista El Chico. Maruja Lara murió el 29 de febrero de 2012 en Valencia.

Fuente:
http://puertoreal.cnt.es/bilbiografias-anarquistas/3929-maruja-lara-miliciana-de-la-columna-maroto.html

miércoles, 2 de enero de 2019

Pan, trabajo y libertad. El movimiento sindical en Torreperogil (1903-1939)


Hoy actualizamos el blog del Ateneo Libertario de la CNT de Jaén con en pequeño trabajo sobre la historia del movimiento obrero de Torreperogil (desde 1903 a 1939), un pueblo con una gran influencia del movimiento libertario. El artículo lleva por título Pan, trabajo y libertad. El movimiento sindical en Torreperogil (1903-1939) y lo firma Jonathan Hernández Herrero. En el texto hay numerosas alusiones a la organización, evolución y luchas del anarcosindicalismo local.

El artículo podéis leerlo en nuestro perfil de Issuu y podéis descargarlo directamente en formato pdf pinchando AQUÍ.

lunes, 17 de diciembre de 2018

CNT-Jaén se solidariza con la campaña Make Rojava Green Again


Desde la CNT de Jaén hemos hecho un pequeño ingreso de apoyo a la campaña Make Rojava Green Again que apoya la CNT. Con esta pequeña aportación pretendemos poner nuestro granito de arena en una campaña que pretende «apoyar práctica y económicamente al Comité de Conservación de la Naturaleza en la reforestación de la Reserva Natural de Hayaka, cerca de la ciudad de Derik, en el Cantón de Cizire. A lo largo de los próximos cinco años queremos plantar más de 50.000 árboles en las orillas del lago Sefan».

Desde nuestro sindicato os animamos a que visitéis el apartado de la web confederal relacionado con la campaña para informaros de la misma: http://cnt.es/noticias/make-rojava-green-again A partir de ahí, os invitamos a que os solidaricéis con la campaña, hagáis difusión entre vuestros contactos y participéis de las distintas redes de solidaridad que se están tejiendo para apoyar el proceso revolucionario consolidado en la zona de Rojava (en el Kurdistan sirio).

Es importante que se extienda la llama de la solidaridad entre pueblos, aunque sea con pequeños gestos.

lunes, 10 de diciembre de 2018

La Carolina (Jaén) 1916: Una reivindicación laboral en la mina


En el Archivo Histórico Provincial de Jaén, se conserva una serie denominada Expedientes de la Policía Minera, dentro del fondo de la Jefatura Provincial de Minas, que refleja las funciones de inspección que ejercía la Jefatura de Minas de la Provincia. 

Dentro de esta serie, encontramos unos expedientes (legajo 34.477) correspondientes a la Sociedad Minas de Castilla la Vieja y Jaén, que explotaba entre otras, las minas El Castillo, Sinapismo, La Rosa y Rafaelito, en el término municipal de La Carolina. En estos expedientes se realizan denuncias sobre las condiciones de trabajo dentro de las minas. Los trabajadores piden que la anquilostomiasis, una enfermedad causada por el trabajo en el interior de las minas, sea considerada como enfermedad laboral, que las compañías explotadoras de las minas lleven a cabo medidas para atajarla y que se cumpla la legislación vigente relativa a los accidentes de trabajo y a las condiciones de seguridad y salud laboral (1). 

La reivindicación tiene su punto de partida en un escrito dirigido al presidente del Consejo de Ministros que realiza un minero, José Segura Cantón, en el que denuncia los problemas que en la mina Rafaelito, está causando la enfermedad de la anquilostomiasis o anemia de los mineros. La denuncia se fundamenta en el incumplimiento por parte de la compañía de lo establecido en materia de lucha contra esa enfermedad, en los términos que ya la legislación de la época recoge en la Real Orden de la Presidencia de 3 de enero de 1912 (2). A esta denuncia, se le une otra realizada por organizaciones obreras en términos similares como parte de las reivindicaciones realizadas con motivo de la festividad del primero de mayo. 

“[…] Casi todas las minas de esta comarca están infectadas por el anquilostoma. La denuncia de este horroroso mal social que nos azota a los mineros, fue hecha a Vuestra Excelencia con motivo de la celebración de la fiesta del Primero de Mayo. […]” 

“[…] las órdenes del Gobierno se hayan desvirtuado al confiar su cumplimiento a la Jefatura de Minas de esta provincia, que no parece que tenga otra obligación que cumplir que la de […]” 

A raíz de estas reclamaciones, dirigidas al Presidente del Consejo de Ministros, se realiza una investigación por parte de la Jefatura de Minas de Jaén para comprobar la veracidad de las denuncias. Las conclusiones de las actas de inspección manifiestan el cumplimiento de la legalidad por parte de las compañías y señalan que son las conductas de los mineros (andar descalzos, realizar sus necesidades dentro de la mina, etc.) las causantes de los efectos de la enfermedad. 

 “[…] La curación de la anemia, es problema cuya solución no se conseguirá hasta que el obrero esté educado en el cumplimiento de los deberes que una buena higiene exige. […]” 

Es destacable comprobar cómo la Federación Obrera Local canalizará las reivindicaciones laborales, despertando la conciencia de clase entre los obreros, convirtiendo el reconocimiento de la anquilostomiasis como enfermedad laboral en la reivindicación principal en la Fiesta del Trabajo del primero de mayo de 1916. 

La anquilostomiasis o anemia de los mineros se trata de una enfermedad producida por un parásito (Anchylostonum duodenale) que vive en el agua o en la tierra húmeda. Cuando el parásito infecta al hombre, se aloja en el intestino delgado, produciendo la enfermedad. La penetración del parásito puede hacerse por vía bucal, cutánea y respiratoria. Los alimentos y bebidas contaminadas son el modo más común de realizarse la infección, aunque también puede producirse por vía respiratoria. Igualmente la costumbre de andar descalzo puede ser motivo de contagio, por vía cutánea (3). 

La enfermedad se convirtió en un problema para la salud laboral en las minas, de tal modo que la Real Orden de 3 de enero de 1912 mandaba “inspeccionar las zonas mineras que se consideren sospechosas de infección de anquilostomiasis, y se disponían medidas de policía para evitar el contagio”. Entre las medidas sanitarias que se establecían para evitar el desarrollo y el contagio de la enfermedad estaban las siguientes: 


“[…] 5. º Que las compañías explotadoras saneen y desinfecten, conforme a las reglas y preceptos de la ciencia, los pozos y galerías infectadas y establezcan la conveniente ventilación. 6. º Que las Compañías prohíban ciertas evacuaciones portadoras de gérmenes en los trabajos interiores y que en ellos penetren descalzos los mineros. 7. º Que las compañías establezcan los retretes, lavabos y guardarropas necesarios en las inmediaciones de las bocas de entrada a los pozos y galerías, procurando la mayor limpieza y educación higiénica del minero. En las minas que sea necesario se exigirán retretes e inodoros portátiles dentro de las labores interiores[…]” 

En estos expedientes vemos cómo los obreros van tomando conciencia de clase frente a los propietarios de las minas y buscan la intermediación de la Administración para atajar los problemas de salud en los puestos de trabajo, algo que hoy día vemos normal. 

Esta documentación es muestra de la importancia que la minería tenía en la provincia de Jaén hace 102 años, una realidad que hoy nos parece muy lejana y prácticamente desconocida. 

Luis Quesada Roldán 
Archivo Histórico Provincial de Jaén 

(1) Ley de accidentes de trabajo, de 30 de enero de 1900 (Gaceta de Madrid núm. 40 de 9 de febrero).
(2) Real Orden de la Presidencia, de 3 de enero de 1912 (Gaceta de Madrid de 22 de enero de 1912). 
(3) Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo Americana Edición facsímil de 1908. Madrid: Espasa-Calpe, 1995. Tomo 5, pág 708.

Fuente:

lunes, 3 de diciembre de 2018

Situación del campo andaluz


El campo andaluz se ha caracterizado por los grandes latifundios, terratenientes y la extrema pobreza de las jornaleras y jornaleros. Esta desigualdades se mantienen a día de hoy junto a unas políticas de subsidios agrarios injustas que perpetúan la precariedad laboral en el campo. Hoy como ayer, la mejor forma de solucionar nuestros problemas como trabajadores y trabajadoras es conocer de primera mano las causas de los mismos, para así poder enfrentarlos de manera decidida y solidaria.

Hoy más que nunca la solidaridad obrera a pie de tajo sigue siendo imprescindible para mejorar nuestras condiciones de vida, pero también para construir una sociedad distinta sin explotación, mucho más libre, sin patrones ni caciques.

Para realizar un pequeño acercamiento a la realidad social de campo andaluz, os recomendamos que visualicéis este pequeño vídeo preparado por los compañeros y compañeras del grupo de trabajo de audiovisuales de la CNT de Córdoba: https://www.youtube.com/watch?v=KdTgLZ_tQRI También podéis ampliar leyendo este dossier sobre la cuestión.

lunes, 26 de noviembre de 2018

«La represión contra la CNT (1939-1949)», de Ángel Herrerín

Cenetistas presos en 1949
La represión ejercida contra la CNT ha sido esgrimida en nuestra más reciente historiografía como una de las claves que explicarían la práctica desaparición de la organización anarcosindicalista durante la dictadura de Franco. El número de comités nacionales cenetistas desmantelados por la policía se ha convertido, a fuerza de su repetición, en un tópico, con el agravante de que sobre esta cuestión no se ha llevado a cabo una investigación con profundidad. En consecuencia, este artículo pretende analizar, aparte del número de comités tanto regionales como nacionales represaliados en los primeros diez años de dictadura, otras circunstancias que influyeron en la represión sufrida por la CNT, tales como las tácticas puestas en marcha por la organización, la estructura del anarcosindicalismo en la clandestinidad o la actuación de sus dirigentes; además realizaremos, con fuentes del régimen, un análisis comparativo de las detenciones de organizaciones antifranquistas entre 1946 y 1949.

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